La ruta del vino de Lanzarote es imprescindible para conocer la esencia de una isla que ha sabido sacar provecho de sus cenizas. La Geria es uno de los paisajes agrarios más hermosos y singulares del mundo. La experiencia que vas a vivir aquí, no la vas a olvidar jamás.
El paisaje de la Geria es único, no hay otro igual en el mundo. Un paisaje formado a partir de las erupciones volcánicas de Timanfaya que tiene como producto estrella la Malvasía Volcánica.
La Geria muestra un paisaje único en el mundo
Este paisaje único se formó por la ceniza que expulsaron los volcanes durante las erupciones que tuvieron lugar en Timanfaya, entre 1730 y 1736. Las escorias cubrieron más de 5.000 hectáreas de campos de cereales de un manto negro de lapilli, al que localmente se denomina rofe o picón. El campesino de Lanzarote con mucho esfuerzo y tesón, supo adaptarse a la situación y cavó hoyos para plantar ahí las parras, construyendo pequeños muros para proteger la planta del viento. Las características del rofe (lapilli) permitieron mantener los cultivos, en una zona con una pluviometría escasa, gracias a su capacidad de absorber y conservar la humedad, tanto de la lluvia como la ambiental. El resultado es una postal espectacular que el reconocido fotógrafo francés, Yann Arthus Bertrand inmortalizó desde el aire para su trabajo “El planeta Tierra desde el cielo”.
La Denominación de Origen Lanzarote, Malvasía Volcánica, es una de las más aclamadas en el mundo
En primavera, ese manto negro se ve salpicado de parras verdes que le otorgan un carácter casi extraterrenal. El clima cálido favorece una vendimia temprana, que aquí se adelanta a los meses de julio y agosto. El trabajo es laborioso, principalmente manual. El resultado es un vino excepcional, que sigue cosechando éxitos allá donde va. Por eso, sería imperdonable no probar este extraordinario elixir si tienes la posibilidad de hacerlo en el mismo lugar donde se cultiva.
Así que, aunque no te guste el vino, la visita a La Geria es imprescindible. Quizás esto sea una ventaja para tus acompañantes, si te ofreces como conductor de la ruta. Si no es este el caso, y te gusta “mojar el pico” como suele decirse en Lanzarote, tienes la opción de contratar el servicio de taxi que ofrece este tipo de excursiones a un precio razonable.
También existen rutas enoturísticas exclusivas por La Geria en las que puedes visitar varias bodegas.
Una visita muy gustosa
Te planteamos la visita a cinco de las bodegas que forman parte del Consejo Regulador Denominación de Origen Vinos de Lanzarote. Allí podrás degustar lo mejor de sus barricas, aunque te recomendamos especialmente la Malvasía Volcánica en su versión seco o semi, que son nuestras favoritas. Comenzamos la ruta desde el Monumento al Campesino e iremos descendiendo por la carretera de La Geria en dirección sur.
La Florida, Los Bermejos, El Grifo, El Rubicón y La Geria
- Bodegas La Florida
Su construcción data de la primera mitad del siglo XIX, un buen ejemplo de la arquitectura tradicional de Lanzarote. Al entrar en la finca nos recibe uno de los dragos más antiguos de Canarias, que cuenta con unos 270 años, según la propia bodega. Este árbol, padre de otros dragos de la isla, es el símbolo la bodega, junto al Jameo, una cueva volcánica de 160 metros que merece la pena un vistazo.
El caserío perteneció a un terrateniente que en su testamento donó el inmueble a unos monjes con la condición de que el dinero que sacaran por la explotación de la finca, donde había muchos árboles frutales y sobre todo viña, se destinara a financiar los estudios de los jóvenes del pueblo de San Bartolomé.
Hoy en día puede contemplarse el antiguo lagar, en perfecto estado de conservación, y la tienda gourmet, donde pueden encontrarse productos seleccionados de la tierra mientras se degustan algunos de los vinos de su carta.
2. Los Bermejos
En la falda del volcán que lleva el nombre de “Juan Bello”, esta bodega ha logrado en pocos años unos resultados espectaculares gracias a la introducción de la tecnología y a su apuesta por el control de la uva, desde su desarrollo hasta su recolección, revisando con esmero todas las etapas, pero con una intervención mínima, para que los vinos sean expresiones naturales de sus variedades de uva.
La bodega merece una visita, no solo por el entorno y la casa, sino por su malvasía seco, malvasía semidulce, malvasía dulce, diego seco, moscatel dulce e incluso el tinto de maceración carbónica, un vino muy personal.
3. El Grifo
Fundada en 1775, tras las erupciones volcánicas de Timanfaya, es la bodega más antigua de Canarias que se mantiene en activo y una de las diez más antiguas de España. César Manrique fue quien diseñó el Pájaro Grifo, que es el emblema corporativo de la bodega, también es suyo el monumento al Pájaro Grifo que puede verse a la entrada de la bodega y suya la idea de convertir la antigua bodega en Museo del Vino, al que se puede acceder de forma gratuita. Este museo ofrece además visitas guiadas con paseo por los viñedos y una cata degustación. Si no quieres el paseo completo, también podrás probar los vinos en sus agradables patios.
4. Rubicón
El Cortijo de La Geria era, a comienzos del siglo XVII, uno de los más preciados y ricos de la isla de Lanzarote que contaba con su propia ermita, la de la Caridad. Sin embargo, las erupciones volcánicas sepultaron toda la propiedad y supusieron la pérdida del patrimonio inmobiliario y agrícola. En 1979 su actual propietario, un enamorado del vino, adquiere la bodega y la convierte en lo que hoy es, una bodega única que preserva la tradición de Lanzarote y que cuenta con un restaurante y una tienda de vinos donde resulta difícil resistirse. La carta de vinos se centra en el Amalia malvasía seco, el semidulce, el tinto, rosado y moscatel.
5. La Geria
Construida a finales del siglo XIX, esta bodega también ofrece visitas guiadas previa reserva y es una de las más visitadas de España. La actual propiedad ha sabido compaginar a la perfección las más antiguas tradiciones de elaboración con una avanzada tecnología que ha logrado colocar estos vinos fuera de Lanzarote con cierto éxito.